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+ SUPERSUCKERS
Viernes 25 de Octubre de 2019 – Sala La Riviera – Madrid
¡Qué mejor manera de comenzar un fin de semana que con un concierto de rock&roll!
AIRBOURNE aterrizaban en Madrid justo el mismo día que se ponía a la venta su último disco, “Boneshaker” y para celebrarlo, organizaban una quedada a las puertas de La Riviera -donde más tarde tocarían- para poder venderlo y firmárselo a aquellos que se congregaran, departir con ellos, hacerse fotos y demás. A dicho evento previo no pude asistir. Sin embargo, cuando llegué a la sala poco antes de la apertura de puertas, me encontré el ambiente propio de un gran evento, en el que todas las entradas habían sido vendidas con los aledaños repletos de personas deseosas de pasárselo bien; y doy fe de que así fue.
SUPERSUCKERS ejercieron de teloneros, no sólo caldeando el ambiente, sino dando un señor concierto repleto de rock&roll añejo, sucio y altamente efectivo.
Los estadounidenses se presentaron esta vez en formato de trío, con Dan Bolton como único intérprete de las seis cuerdas, aunque esto no supuso ningún impedimento para sacar adelante su actuación ni para conectar desde el minuto uno con un público deseoso, expectante.
Con el irreverente Eddie Spaguetti al frente, haciendo gala de carisma y voz rasposa a la vez que ataca las cuatro cuerdas de su bajo, presentando algunos de los temas con ese vacile típico del que ha vivido mil batallas en los escenarios de medio mundo, bien arropados por la sólida base de Scott Churilla a la batería, SUPERSUCKERS no tardaron en meterse al público en el bolsillo gracias a temas como “All of the Time”, “The History of Rock’n’Roll” o “Dead Inside” precedidas del “Eruption” de Van Halen como pequeña introducción sonando por la P.A.
“Breakin’ my Balls” fue la excusa perfecta para poner al personal a bailar, tras las tres corrosivas piezas anteriormente citadas.
Con un “de puta madre pendejos” presentaron el que bautiza a su disco más icónico, “The Evil Powers of Rock’n’Roll”. La desenfadada “Rock’n’Roll Records ain’t selling this Year” encajó a la perfección, permitiéndose el realizar una versión del “Dead, Jail or Rock’n’Roll” originario de Michael Monroe y cantado por el guitarrista que lucía una sempiterna gorra.
Con “Pretty Fucked Up” pusieron a todos a dar palmas, finalizando con un potente “Born with a Tail” en el que, a petición de los músicos, el público levantó sus manos mostrando su dedo medio.
Tras dar toda una lección de rock por parte de sus teloneros, AIRBOURNE podrían no haberlo tenido fácil, a priori. Sin embargo, poco tardaron en encandilar a todos aquellos que llenaban cada recoveco de la sala.
El concepto de concierto que están planteando para la presente gira es el de pocos temas -un total de trece- alargando la mayor parte de ellos para interactuar con su público de diversas maneras que adelante explicaré. De lo que no cabe duda es de que montaron una fiesta de música desenfadada y macarra de la que todos disfrutaron.
Tras sonar la banda sonora de “Terminator 2” como introducción, saldrían muy enchufados los cuatro con, como siempre Joel acaparando el centro de atención, las miradas y el protagonismo. El guitarrista y cantante no pararía ni un sólo segundo de todo el tiempo que estuvo sobre el escenario, derrochando una energía contagiosa.
El escenario repleto de pantallas Marshall formando un muro con la batería al centro y unos focos apuntando hacia el público, mostraba una estampa tan clásica como miles de veces vista en el entorno del rock’n’roll, pero de la que nunca nos cansamos de apreciar. Idónea, además, para representar una banda como AIRBOURNE.
Rompieron el hielo con “Raise the Flag”, pusieron a botar a todos con “Too Much, Too Young, Too Fast” y desgranaron la nueva “Burnout the Nitro” acogida como si fuera un clásico más.
“Back in the Game” les quedó de lujo. No obstante, reconozco que, gracias a aquel trailer en el que presentaban la primera temporada de la serie “Kobra Kai” con esta canción, se terminaría convirtiendo en mi favorita de la banda.
“Girls in Black” fue el primer tema alargado con Joel tocando en la pista de La Riviera, entre la gente, aupado a hombros de uno de sus backliners. Para el delirio, interpretaría un fragmento del solo perteneciente a “Let There Be Rock” de AC/DC en la que fue la primera de las dos referencias a dicho tema que tocó durante la velada. Tampoco faltaría ese momento tan suyo de reventar la lata de cerveza, esparciendo su líquido entre todos los cercanos.
“Bottom of the Well” fue presidida por ese característico riff de cuerdas pellizcadas (en lugar de ser atacadas con la púa). Para finalizarla, nos pidieron que alumbráramos el recinto con móviles y mecheros.
“Breakin’ Outta Hell” fue la fiesta. Se puede decir más alto, pero no más claro.
En “It’s All for Rock’n’Roll” uno de los pipas les acercaría un carrito con ruedas que contenía vasos con hielo, una botella de Jack Daniels y latas de Coca Cola. Tras servirse un cubata para cada uno de ellos, no tardaron en pasárselos a las primeras filas.
Sirenas, luces apuntando hacia nosotros, aspas de helicópteros… “Live it Up” hacía acto de presencia con Joel subido a la columna de amplificadores del lado izquierdo, para delirio general.
Con “Stand Up for Rock’n’Roll” harían un breve mutis, volviendo para enloquecer al público iniciando una de las melodías más reconocidas de su discografía para que todos la termináramos de corear. Me refiero a la de “Ready to Rock”, como no podía ser de otra manera, que fue el delirio una vez el frontman se bajó al foso para tocar e interactuar con sus fans.
Como pieza final no podía faltar su himno “Runnin’ Wild”, alargada hasta la extenuación de unos fans que no paraban de disfrutar, botar, bailar, sudar… Atacaron entre medias con el riff principal de “Let There Be Rock”, suponiendo el perfecto colofón.
Sin duda, una gran noche de rock la que vivimos el sábado. Quizás hubiera preferido algún tema más, sobre todo perteneciente al disco que esa misma noche ponían a la venta, ya que sólo dos canciones se antojan escasas para una ocasión así.
Sin embargo, cuando sales de un concierto y no ves sino caras felices, pocas pegas se pueden poner.
Texto: J. José Jiménez – J_Jose_Jimenez@RafaBasa.com – Twitter.com
Fotos: Óscar Gil Escobar
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¿Cuanto tiempo duro el concierto?supongo que unos 50 minutos que por muy intensos que sean creo que son muy escasos como para pagar 30 euros.
AC/DC con mas de 60 años dan conciertos de casi 2 horas y Airbourne con 30 años si llegan,dan conciertos de menos de 1 hora,el mundo al revés.
Espero verlos en algún festival o si meten 2 teloneros de nivel como suele pasar en el Death Metal y en el Black Metal sino me parece caro para lo poco que tocan
El concierto empezó a las 21:15 y acabó a las 22:40. Hacía años que no me veía en uno semejante, avalanchas y pogos continuos desde la cuarta canción hasta el final.
En una de las últimas líneas hay una errata, se dice que fue la noche del sábado pero fue viernes.
Pues mucho tuvieron que alargar los temas o enrollarse entre los temas porque la duración del setlist es de 48 minutos,me parece muy,muy corto.
Otra cosa es que sea un grupazo y te lo pases de puta madre en sus conciertos.Saludos
Los alargaron mucho, sí. Además, al amigo Joel la voz ya no le aguanta. Aparte de que en la mezcla su guitarra se come a todos los demás instrumentos y voces, en las últimas canciones ya apenas se le oía. Demasiado pronto se ha quemado las cuerdas vocales este hombre, se ve que este estilo de cantar no le va nada bien (o que no sabe cuidárselas). Si escuchas el primer EP que sacaron en 2004 titulado ‘Ready to Rock’, al principio cantaba con un tono mucho más grave y menos rasgado, registro en el que seguro que estaba mucho más cómodo, pero que llamaba menos la atención comercialmente.