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+ SKÁLMÖLD
Domingo 16 de Diciembre de 2018 – Sala Razzmatazz 2- Barcelona
A las puertas de las festividades navideñas los chicos de ALESTORM atracaban su buque en la Ciudad Condal para descargar su arsenal de diversión y heavy metal en una sala mediana del Razzmatazz que les acogió como si de auténticos héroes se tratase. En los últimos años la reputación de los piratas escoceses ha crecido como la espuma, y la mejor prueba fue ver un recinto prácticamente lleno, repleto de gente joven, -muchos de ellos disfrazados-; que no quisieron perderse las alocadas andanzas sobre las tablas de Christopher Bowes y sus muchachos. Además no arribaban solos a la cita, ya que como compañeros de viaje en todo este periplo europeo, que está noche se cerraba en Barcelona, contarían con el concurso de los islandeses SKÁLMÖLD, una formación que nos ha visitado con bastante asiduidad en los últimos años y que siempre ha dejado unas magníficas impresiones a su paso.
Pocas bandas hay dentro del panorama europeo que puedan presumir de tener una personalidad tan marcada y un sonido tan característico como SKÁLMÖLD. Desde que en verano de 2009 Snæbjörn Ragnarsson y Björgvin Sigurðsson decidieran unir fuerzas la trayectoria del combo islandés ha sido imparable. Aunque es cierto que les costó hacerse un hueco dentro una escena que parecía dominada por las tendencias más agresivas y extremas, su particular mezcla de viking y folk ha acabado seduciendo a un buen numero de seguidores, lo que les ha convertido en una de las formaciones más originales e interesantes que han aparecido en la última década.
Una buena prueba de ese crecimiento y esa implantación dentro del panorama europeo han sido las excelentes críticas que ha cosechado su última entrega conceptual “Sorgir”, un trabajo en el que podemos encontrar ambientaciones oscuras de esencias doom metaleras, trepidantes desarrollos de escuela death metalera, y esa inconfundible patina de clasicismo heavymetalera. No era esta la primera vez que la formación de Reykjavík aterrizaba en los escenarios de la capital catalana, pero sin duda era la que más expectación había suscitado. Por ello no me sorprendió que cuando el sexteto apareció en escena el recinto presentara ya un aspecto de lo más concurrido y animado.
Como ya sucediera en sus anteriores visitas los islandeses se mostraron cercanos y muy cordiales en el trato con sus seguidores, así que no les costó mucho trabajo establecer una estrecha conexión con unos fans que no titubearon a la hora de participar en los cánticos que marcaron la inicial “Áras”. La fiesta había comenzado, así que tras una primera toma de contacto que sirvió para comprobar la buena predisposición de una audiencia que parecía dispuesta a pasarlo en grande era un buen momento para desplegar las contagiosas melodías de “Gleipnir”.
Aunque como comentaba anteriormente el quinto largo de los islandeses parece que ha calado hondo entre sus seguidores, el repertorio escogido fue de lo más variado y equilibrado. De hecho no fue hasta el tercer corte de la noche cuando el sexteto nos presentó el primer tema de “Sorgir”, dando buena cuenta de las etéreas ambientaciones de “Sverðið”. Pese a que durante los compases iniciales del show el sonido no acabó de acompañar, lo cierto es que esto no pareció importar ni a unos seguidores que pararon de animar, ni tampoco a unos músicos que no dudaron en felicitar en escena a su teclista Helga Ragnarsdóttir durante los prolegómenos de “Múspell”. No abandonarían el material de su cuarta entrega “Vögguvísur Yggdrasils”, ya que acto seguido llegó el momento de imbuirnos de la oscura densidad que desplegaron a lo largo de “Niflheimur”.
Varias son las características que diferencian a la formación islandesa del resto de bandas que practican un estilo similar. Sin duda la más significativa es el excelente trabajo vocal de todos sus miembros, logrando que temas como “Narfi” ganen en contundencia y épica para acabar convirtiéndose en uno de los momentos de la noche. Tampoco faltaron a lo largo de su presentación esas rotundas andanadas desbordantes de potencia y velocidad, tal y como sucedió durante la segunda mitad del demoledor “Móri”.
A estas alturas de la noche el triunfo de los islandeses era ya incontestable. Pero por si alguien tenía alguna duda al respecto la confirmación definitiva llegó con la abrumadora respuesta del personal cuando la banda atacó los compases iniciales de “Niðavellir”. La elegida para encarar la recta final del show fue “Að vori”, con la que nos sumergían de lleno en las melodías folk y las ambientaciones medievales. Con una sonrisa dibujada en el rostro y alzando sus cervezas al aire para brindar con sus seguidores los islandeses se despidieron definitivamente con “Kvaôning”. Una vez más los islandeses mostraron su valía en directo, reivindicado así que su próxima visita a tierras catalanas debe ser liderando su propio espectáculo.
Piratas, diversión, y metal. Esa era la fórmula que traían bajo el brazo los chicos de ALESTORM en su visita a la Ciudad Condal en el que pasaba por ser el último concierto de este tramo del “No Grave But The Sea Tour”, y que a la postre acabó convirtiéndose en el triunfo incontestable de una formación que sin inventar nada nuevo ha conseguido conectar con las nuevas generaciones para lograr que cada una de sus travesías marineras se acabe convirtiendo en una auténtica fiesta.
Tres años han transcurrido desde que los piratas escoceses publicaron su anterior entrega “Sunset On The Golden Age”, pero lo cierto es que la espera ha merecido la pena, ya que con “No Grave But The Sea” la banda que capitanea el incombustible y carismático Christopher Bowes nos vuelve a dar munición para alzar nuestras cervezas al aire mientras acompañamos esos hímnicos estribillos que se han acabado convirtiendo en una de sus principales señas de identidad.
Olvídate pues de los clásicos clichés de tipos vestidos de riguroso negro y con cara de malotes, ya que si algo caracteriza la puesta en escena del combo de Perth es el colorido, tanto de su indumentaria como del vistoso telón de fondo que parecía un graffiti. Tampoco me gustaría olvidarme el gigantesco pato que ocupó el centro del escenario hasta que en la parte final del show fue aniquilado por una espectadora que siguiendo las indicaciones de la propia banda acabó destrozándolo para provocar la carcajada generalizada de un público que no paró de bailar, cantar, y, en definitiva, divertirse durante toda la velada.
Creo que ya lo mencioné anteriormente, los escoceses no son una banda al uso. Ellos no se dejan llevar por lo establecido. Así que para dar el pistoletazo de salida a su presentación optaron por poner toda la carne en el asador, colocando el listón muy alto de salida, ya que el primer cañonazo de la noche fue “Keelhauled”. Pero que nadie piense que los de Perth iban a bajar el nivel de intensidad tras protagonizar un arranque de lo más animado y explosivo, ya que sin apenas concedernos ni un segundo de tregua llegaba el momento de aunar nuestras voces para corear los hímnicos estribillos de la novedosa “Alestorm”, que con sus melodías de corte folk provocaba que la acción no se detuviera en los aledaños del escenario.
Tras haber levado anclas y haber alcanzado la velocidad de crucero llegaba el momento de que todos empezáramos a botar siguiendo el alocado ritmo del siempre efectivo “Magnetic North”, con el que realizaban la primera incursión en su anterior “Sunset On The Golden Age”. Muchos fueron los momentos a lo largo de la velada en que los piratas escoceses hicieron gala de su particular sentido del humor, ya fuera con sus jocosos comentarios entre tema y tema, o con los disparatados bailes que acompañaron a temas como “Mexico”, que de entre las nuevas fue de las que mejor funcionó.
Así que las carreras y los bailes se convirtieron en una constante a lo largo de todo el show. Pero es que además Bowes se acabó convirtiendo en el perfecto maestro de ceremonias logrando que el nivel de intensidad no decreciese en ningún momento, espoleando al personal una y otra vez para que levantáramos nuestras cervezas para acompañar el trepidante ritmo cabalgante de “The Sunk´n Norwegian”. Con el público completamente volcado con la banda un nuevo golpe de timón nos haría virar de dirección para volver a incidir sobre el material de su última entrega de manos del tema que le presta título “No Grave But The Sea”.
Con el recinto convertido en una auténtico desmadre el capitán Bowes nos alentaba para que todos nos pusiéramos a agitar los brazos mientras acompañábamos “Nancy The Tavern Wench”, que se saldaba con la impactante imagen de unas primeras filas que se sentaron en el suelo y se pusieron a remar, para posteriormente levantarse y acompañar el desenfreno que provocó el fugaz vacile del desternillante “Rumpelkombo”. Entre tanto desmadre, cachondeo, y diversión también tuvimos ocasión de adentrarnos en la grandilocuencia épica que desplegaron a lo largo de “1741 (The Battle Of Cartagena)”, con el que regresaban sobre las composiciones de tercer largo “Back Through Time”, que nos dejaba a toda la tripulación escocesa saludando efusivamente al personal desde el escenario.
Como buenos lobos de mar los escoceses demostraron su voraz apetito alcohólico invitando a un par de colegas a que les ayudaran a apurar unas cuantas cervezas justo antes de atacar su versión del “Hangover” de Taio Cruz con el que una vez más volvían a poner el recinto patas arriba para acabar recabando una estruendosa ovación. Una nueva mirada sobre “No Grave But The Sea”, sirvió para que los bailes y el cachondeo no se detuvieran al atacar “Pepleg Potion” y una celebradísima “Bar Ünd Imbiss”, que la gente coreó como si de un clásico se tratase.
Como si fuera el propio Moisés Bowes elevó los brazos al aire para dividir la marea humana en dos y dar las pertinentes indicaciones para preparar el wall of death que acompañó al esperadísimo “Captain Morgan´s Revenge”, que se convertía en el primer guiño a su debut de hace ya una década. Antes de tomar el camino de los camerinos el combo escocés nos volvería a dar argumentos para danzar y bailar al ritmo de “Shipwrecked”, que era la elegida para poner el punto y seguido a la velada.
Fue en el arranque del encore cuando llegó el momento de las presentaciones para posteriormente atacar otro himno marca de la casa como es “Drink”. Pero sin duda el momento más delirante de la velada fue cuando Bowes invitó a subir al escenario a una chica para que se encargara de aniquilar al gigantesco pato que presidía el escenario. Y lo cierto es que aunque le costó Eva acabó cumpliendo su misión para acabar desatando el delirio del personal mientras la banda atacaba “Wolves Of The Sea”.
El fin de fiesta definitivo, con toda la sala y los propios músicos saltando como si no hubiera mañana, llegó de manos de una de sus nuevas composiciones la irreverente y disparatada “Fucked With An Anchor” para la que se sumaron a la fiesta sus compañeros de travesía los islandeses SKÁLMÖLD. Seguramente ALESTORM nunca formaran parte del olimpo del heavy metal. Pero lo que nadie puede discutirles es la entrega, la actitud, y el buen rollo de unos piratas que llegaron con la firme convicción de arrasar con todo a su paso. Y vaya si lo consiguieron.
Texto: Alfonso Díaz
Fotos: Fran Labrada
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