![]() |
Miércoles 20 de Noviembre de 2018 – Sala Rocksound – Barcelona
No hay muchas formaciones dentro de la escena metálica internacional que puedan presumir de haber publicado tres discos de estudio en los últimos tres años. STRIKER son de aquellas formaciones que se dieron a conocer como jóvenes promesas, y aunque todavía no han llegado a explotar definitivamente, lo cierto es que el quinteto canadiense ha mantenido una trayectoria de lo más regular, editando interesantes trabajos y visitando nuestro país con bastante asiduidad, lo que les ha servido para hacerse con un irreductible grupo de incondicionales que no quisieron perderse la presentación de su nuevo álbum “Play To Win” en el Rocksound de la Ciudad Condal.
El combo de Edmonton se presentaba en solitario esta noche, de modo que el arranque se demoró algo más de lo que suele ser habitual. Así que con un telón de fondo presidiendo el escenario, y mientras los propios músicos deambulaban por la sala saludando y atendiendo a sus seguidores se consumieron los minutos previos al inicio del show. Cualquiera que haya tenido ocasión de ver en directo a la banda que lidera el vocalista Dan Cleary habrá podido comprobar que son una bomba de relojería, una garantía de éxito de cara al directo. Y es que a lo largo de los años los canadienses han ido moldeando su estilo hasta tal punto que actualmente en sus presentaciones puedes deleitarte con temas que evocan el heavy metal tradicional de bandas como SAXON, JUDAS PRIEST, o IRON MAIDEN, pero también escuchar demoledores riffs y coros pegadizos que pueden recordarte a bandas de esencia thrashera como los neoyorquinos ANTHRAX.
Poco importó que el recinto no estuviera completamente lleno, ni que el escenario del Rocksound acabara quedándose pequeño para albergar a unos músicos que no pararon de moverse en escena para contagiar a una audiencia que se mostró de lo más entregada y participativa desde que irrumpieran en escena para castigar nuestras cervicales con el novedoso “Heart Of Lies”. Con su simpático frontman Dan Cleary al frente, -quien por cierto se pasó todo el show embutido en una chaqueta de cuero-, el quinteto parecía llegar con la consigna clara de no defraudar a sus incondicionales, poniendo para ello toda la carne en el asador. De modo que para seguir caldeando el ambiente que mejor que ofrecernos un primer acercamiento al material de su anterior entrega homónima con “Born To Lose”, que nos dejaba el primer juego de armonías dobladas a cargo de Chris Segger y Timothy Brown.
Tras habernos ofrecido una primera muestra de sus influencias hard roqueras, era una buen momento para que los canadienses cambiaran radicalmente de registro, dando argumentos a sus fans para volver a agitar frenéticamente la cabeza, pisando el acelerador a fondo con “Phoenix Lights”, con la que seguían su particular viaje retrospectivo para ofrecernos una primera aproximación al material de “Stand In The Fire”. Me sorprendió muy positivamente el clima de camaradería y buen rollo que el quinteto supo establecer con sus seguidores a la hora de atacar viejas favoritas, así que no tuvieron ninguna clase de dificultad para poner el recinto patas arriba con los hímnicos coros de “Lethal Force”.
Habiendo recibido la entusiasta respuesta del respetable era un buen momento para apretar los dientes, confiando para ello en la desquiciante velocidad y el ritmo bombardeante de “Crossroads”, que convertía los aledaños del escenario en un mar de puños que se alzaban orgullos al aire para volver a cantar otro de esos contagiosos estribillos marca de la casa. Si vibrante fue la respuesta y entrega del respetable que se amontonó frente al escenario, la acción tampoco se detuvo sobre las tablas durante todo el show, con unos músicos que se mostraron de lo más animados, intercambiando constantemente sus posiciones para prolongar el éxtasis de las primeras filas con la pegada que exhibieron en temas como “Locked In”.
Después de que Cleary pasara revista a los asistentes, para posteriormente anunciarnos que veía muchas caras familiares entre los presentes, tocaba centrar nuestro objetivo sobre su más reciente entrega discográfica, desplegando para ello su vertiente más clásica con la ochentera “Former Glory”. Una línea similar mantuvieron a lo largo del coreadísimo “Too Late”, rescatado de su “Stand In The Fire”, reivindicando con esta solvente dupla la elegancia melódica propia de los grandes nombres del hard rock.
Habiendo aprovechado la primera parte de su presentación para repasar algunas de sus composiciones más marchosas y hard roqueras, fue durante el sprint final de la noche cuando el quinteto de Edmonton aprovechó para sacar el máximo rendimiento posible a algunos de sus riffs más explosivos y veloces, dejando que temas como el mosheante “Pass Me By”, desataran la locura entre las primeras filas. El último guiño que se permitieron al material de “Play To Win” estuvo reservado para “Head First”, con la que nos dejaban una nueva ración de potentes guitarrazos y estribillos altamente coreables.
Para encarar la recta final de su presentación, los canadienses no tendrían complejos en mencionar algunos de sus máximos referentes, IRON MAIDEN y SAXON para posteriormente atacar una de sus piezas clásicas “Full Speed Or No Speed”, poniendo nuevamente el recinto patas arriba. No abandonarían las composiciones de “Eyes In The Night”, ya que la incendiaria velocidad no se detendría a lo largo de la trepidante “The White Knight”, que fue la elegida para poner el punto y seguido a la velada.
Aunque he de reconocer que la descarga de STRIKER se nos acabó haciendo demasiado corta, Cleary y sus muchachos antes de despedirse definitivamente todavía tuvieron ocasión de ponernos nuevamente a cantar. Así que la encargada de plasmar la perfecta sintonía entre banda y público fue la épica “Fight For Your Life”. Aunque para muchos el estilo de los canadiense ha cambiado notablemente desde que dieran sus primeros pasos como banda hace ya más de una década, lo cierto es que STRIKER no han perdido la capacidad de incendiar cada escenario que pisan, mezclando en sus directos el clasicismo heavy metalero y la incisiva velocidad propia del speed/thrash.
Texto: Alfonso Díaz
Fotos: Carlos Oliver (www.facebook.com/Carlos.Oliver.Music.Photography)
Para ver las fotos a mayor tamaño, pinchar sobre ellas.