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DOWNLOAD MADRID – Viernes 29 de Junio de 2018 – Caja Mágica – Madrid
Digan lo que digan: lo bueno, si breve dos veces bueno. Y sí, soy consciente de que recurrir al refranero es quizás una manera demasiado fácil para definir un evento de la envergadura del concierto que ofrecieron GUNS N’ ROSES en la pasada jornada de viernes en Madrid, pero sinceramente, tampoco encuentro una manera mejor de hacerlo.
Entiendo, respeto y alabo que unas estrellas de su magnitud quieran ofrecer un espectáculo de más de tres horas. No todos están dispuestos a estar ese tiempo tocando y moviéndose sobre las tablas. Máxime cuando estamos hablando de un show tan enérgico como el que ellos ofrecen. De hecho no son pocas las bandas de nuevo cuño que se han subido al carro de tocar hora y media escasa en sus representaciones en vivo. Con lo cual, en ese sentido, me quito el sombrero -¿o debería decir la chistera?- hacia la actitud que los GUNS tienen de cara a su público.
Pero si hago un balance de todo lo acontecido durante esas tres horas, los vaivenes, el uso de los tiempos, solos y piezas instrumentales de relleno, alargamientos, innecesarias versiones, etcétera, no puedo dejar de pensar que, todo lo mejor de ese espectáculo condensado en dos horas o incluso hora y tres cuartos, daría de sí un conciertazo mayúsculo. Muy por encima de lo que, por lo general, vimos el pasado viernes .
Mencionaba en el párrafo de arriba las versiones con una connotación negativa. Sí, soy consciente de que GUNS llevan incluyéndolas en sus repertorios desde época primigenia. Incluso de que algunas como “Knockin’ on Heaven’s Door” de Dylan y “Live and Let Die” de los WINGS de Paul Mccartney las han hecho suyas y a estas alturas ya casi no cuentan como cover. Tampoco olvido que hicieron incluso un disco de versiones. Pero, con todo y con eso, un total de nueve temas ajenos, aun con un repertorio que supera las tres horas, me sigue pareciendo una pasada. Más que nada porque algunas como “The Seeker” de THE WHO, el “Wish you were Here” de PINK FLOYD (que supuso un desarrollo instrumental que, a esas alturas del concierto se hizo algo pesado) no aportan gran cosa al espectáculo. Y si ya hablamos del “Wichita Lineman” de Glen Campbell, es que sinceramente no sé qué pinta en un repertorio de GUNS N’ ROSES. Hasta el “Black Hole Sun” de SOUND GARDEN, que podía tener sentido como homenaje hace un año, ahora mismo, pese a que a nivel visual fue un buen momento dentro del show, creo que a estas alturas ya no debería estar. Por poner peros, diría que incluso el “Slither” de VELVET REVOLVER, aun entendiendo que fue la banda de Slash y Duff. Pero señores, esto es otra cosa.
¿Que si echamos en falta temas propios en detrimento de los covers? Puede parecer morboso aseverar tal cosa después de tres horas de concierto. Pero sí, cómo no. Es que sigo sin entender cómo se empeñan en tocar la mencionada “Wichita Lineman” pero nunca incluir “Get in the Ring”, por poner un ejemplo claro. O “Locomotive”, que me parece otro must play que llevan años sin incluir. Si me dices que va a ser todo ese tiempo de concierto, pero con temas como los mencionados, “Garden of Eden”, “Out Ta Get Me”, “Back Off Bitch” o “Pretty Tied Up”, pues adelante. Pero si la cosa se trata de rellenar con versiones y piezas instrumentales, pues la cosa cambia. Con lo que, como decía al inicio, si coges lo mejor de todo y lo condensas en dos horas, mejor que mejor.
En cuanto a la banda, fueron Slash y Duff los que se echaron a la banda a hombros para tirar del carro, aunque justo es mencionar la grandísima labor de Richard Fortus, quien no solo toca endiabladamente bien la guitarra, sino que no paró de moverse en ningún momento. No se limitó a ser un mero guitarrista rítmico, sino que tuvo sus momentos de lucimiento y bien que los aprovechó.
Duff es la actitud encarnada. Ese rollo punk pero a la vez glamuroso que destila, es como un imán para sus fans. Personalmente me quedo con el detallazo del símbolo púrpura de PRINCE impreso en su bajo, como seguidor del Genio de Minneapolis que yo también soy; en paz descanse.
Me encantó Slash, tirando del carro a nivel musical, tocando con es pose clásica suya con el mástil inclinado hacia arriba y el cuerpo de su Gibson apoyado sobre el muslo derecho. Sus melodías, pentatónicas, escalas de blues, incluso algo de country y sobre todo, esa manera de entonar los bendings son marca de la casa y la noche del viernes el mulato salió victorioso una vez más. Sudó, literalmente, la camiseta; tornándose ésta del verde inicial al negro una vez que estaba completamente empapada.
Dizzy Reed estaba irreconocible tras esa barba y maraña de pelos rizados. Fue como siempre, el hombre a la sombra, con sus momentos estelares no obstante -ese “Stranged” sobre todo- tocando pianos, teclados y ocasionales percusiones. Le acompañaba a las segundas teclas Melissa Reese, también apoyando en coros y siendo ésta la labor en la que más destacó el trabajo de ambos, ya que los teclados no fueron predominantes en cuanto a la mezcla que salía de la P.A. salvo en puntuales momentos.
Frank Ferrer sigue pareciéndome un formidable batería, aunque sinceramente, la pegade de Matt Sorum o el estilo salvaje de Steven Adler creo que son más apropiados para una banda como ésta. El sofisticado estilo de Ferrer es más versátil, pero echo en falta esa actitud rockera de los primeros años también en el escenario.
¡Y qué decir de AXL! Él continua con su actitud propia de estrella de rock, moviéndose por el escenario y dando un buen show con sus cambios de camiseta, sombrero y, curiosamente, también de camisa de cuadros (todas ellas anudadas a su cintura). Rose está más delgado y en su mejor forma física de los últimos diez años. Sin embargo, no parece estar muy bien de voz. Pasó verdaderos apuros para sacar la actuación y, pasada la media hora de esta, perdió buena parte de su timbre, tornándosele en un agudo perenne; lo que comúnmente se denomina “voz de pito”.
Tardaron veinte minutos en salir una vez pasada la hora de inicio previamente estipulada. Pero una vez lo hicieron, todo aquello fue una fiesta gracias a “It’s So Easy”. AXL no tardaría en utilizar la pequeña pasarela central que le acercaba unos metros más hacia el público, así como de recorrer los laterales haciendo las delicias del respetable. Siguieron inmersos en su primer disco con “Mr. Brownstone”, cambiando más tarde a “Chinese Democracy” y su tema título, que ya es un clásico más de la banda, en el que destaco el técnico solo de Fortus, tirando de trémolo y jugando con las palancas de tono y volumen para conseguir el efecto deseado.
Comienza la locura cuando Slash amaga el lick de “Welcome to the Jungle” mientras AXL grita la consabida “you know where you are?” cambiando la resolución por “you’re in DOWNLOAD baby” e iniciar el gran clásico que es, a golpe de petardos cuando el resto de la banda se les une. No falta el clásico “you’re a very sexy girl, very hard to please” mientras Rose se chupa el dedo medio de la mano derecha y hace el gesto del cunilingus justo después.
“Double Talking Jive” me encanta y es el primero de los momentos de extensos solos por parte del guitarrista de la chistera, ahora con ese sello tan español en las escalas utilizadas. Tras ella, “Better” quedó bastante deslucida -y eso que es un tema que me encanta- por el evidente desgaste en las cuerdas vocales de AXL al que se le quedó ya la voz chirriante y aguda hasta el final del show. A veces tiraba de tono rasgado, pero se veía que le costaba horrores.
Y llega el momento para mí clave, en el que todo se paraliza. Porque suena, la que es mi canción favorita de GUNS N’ ROSES. Me refiero a “Estranged”. Con una preciosa combinación de luces amarillas y azules tanto por los focos como en las escalinatas del escenario y unas medusas flotando desde la pantalla central. Pero sobre todo, por la magia musical porque son casi diez minutos de belleza donde todos los elementos son perfectos, sin sobrar un sólo segundo y es que siempre que la escucho se me hace corta. ¡Y qué grande Slash marcando sus bendings con esa preciosa melodía que dio alas a la canción una vez AXL había terminado de componerla, tiempo ha!
“Live and Let Die” puso aquello patas arriba mientras veíamos el símbolo de la banda en la pantalla central con las pistolas disparando a uno y otro lado del círculo. Por el contrario, “Slither”, versión de VELVET REVOLVER fue un bajón, aunque “Rocket Queen” continuó con la fiesta, alternando los solos de Richard Fortus (bastante técnico con una pequeña parte tocada con los dedos bastante espectacular) con el de Slash tirando de talk box. “Shadow of your Love” volvió a la actitud macarra de sus inicios, mientras que “You Could be Mine” fue la algarabía, con todos disfrutándola y cantando cuernos en alto mientras veíamos imágenes de un Slash robótico y un T800 de la saga Terminator por las pantallas.
Llegaría la hora de que Duff tomara el micrófono y el protagonismo para encarar la versión de THE DAMNED “New Rose”, la cual nos animó bastante. Todo lo contrario que un “This I Love” descafeinado, donde un AXL sin apenas voz deslució un tema que se quedó a medio gas de todo, rompiendo bastante la dinámica del concierto.
Escuchábamos la voz en off del guarda de la prisión en la película “Cool Hand Luke”: “what we’ve got here, is failure to communicate…” que da inicio a “Civil War”, la cual les quedó bastante bien; uno de los mejores momentos de la velada, pese a que no me termino de convencer el cambio de ritmo que introdujo Ferrer en su parte acelerada. Con un reloj que marcaba las horas en sentido inverso, “Yesterdays” fue otro momento de bajón y, aunque yo la disfruté al máximo, también sé de otra mucha gente que no, y es que “Coma” siempre genera disparidad de opiniones Nunca la habían tocado en directo hasta la gira anterior y siempre fue un tema un poco anodino, colocado en última posición dentro de “Use Your Illusion I”. A mí, insisto, me encanta y más con esa escenografía donde los encefalogramas verde -para los más avispados, un bonito homenaje a TYPE O NEGATIVE… o no- lucían espectaculares. Además, hay una frase de la canción, “smells like shit” -traducido: “huele a mierda”- que cobraba un mayor sentido “gracias” a los hedores de la depuradora cercana al recinto. Vamos, que casi estaríamos hablando de un concierto en 4D.
Tras ello, el cantante presenta a la banda, dejando para el final a Slash, quien se marcó un solo, primero él solo, tirando de mucho blues y más tarde de country una vez sus compañeros se le unieran para ponerle la base rítmica de cara a su lucimiento. Enganchan con la banda sonora de “El Padrino” para, a renglón seguido, interpretar uno de los licks más famosos de la historia de la guitarra en el rock. Me refieron al de “Sweet Child O’ Mine” que fue un cántico de banda y público, todos a una.
Nueva bajada de intensidad con una anodina “Wichita Lineman” con AXL sentado sobre la escalinata cantándola, pasando a la animada “Used to Love Her” y un “Whish you were Here” que se me hizo pesadísima y no porque no me gusten PINK FLOYD precisamente; todo lo contrario.
El desarrollo instrumental hasta “November Rain” se me hizo tan largo y pesado que incluso me costó disfrutar de ésta, cuando es un tema que me encanta. El efecto de lluvia en las pantallas y el final con las chispas de luz cayendo desde el techo son impresionantes, todo sea dicho.
Nuevo bajonazo con “Black Hole Sun”, aunque el despliegue de pantallas sea hermoso. “Knockin’ on Heaven’s Door” se me hizo pesadísima y es que ya iban lastrando varias horas y sobre todo varios momentos donde la intensidad del concierto había bajado tanto que, con momentos como este la cosa iba aun a peor. Por suerte, los sonidos de locomotora nos anunciarían “Nightrain” para arreglarlo y animarnos a bailar una vez más.
Tras un pequeño bis, llegarían las guitarras acústicas para encarar “Patience”. Siguió la parte baladística con “Don’t Cry” a la que le continuó una nueva e innecesaria versión, en este caso el “The Seeker” de THE WHO.
Punto y final por todo lo grande, con cohetes, confeti y llamaradas por todo lo alto gracias a “Paradise City”, la fiesta en su punto más álgido y la banda tardando en despedirse, agradeciendo a su público madrileño su estancia, entrega y, aunque probablemente ellos no lo pensaran pero muchos de nosotros sí, su paciencia tras los altibajos de un show tan espectacular como lleno de paja.
Texto: J. José Jiménez – J_Jose_Jimenez@RafaBasa.com – Twitter.com
Fotos: Óscar Gil Escobar
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Yo los vi el año pasado en el Calderón y estuvieron muy bien. Es normal que después de tres años de gira la voz se resienta, pero Axl siempre ha sido así, ha tenido años buenos y otros peores. Espero que si gira con AC/DC finalmente se ponga las pilas. Respecto a las tres horas de concierto, las llevan haciendo desde la anterior formación donde estaban Bumblefoot y Dj Ashba a las guitarras, a mí me parece de p.m, encima que la entrada vale un pastón (Metallica te hace ahora dos horas escasas y me parece poco). Pero para gustos colores.
Se nota que no estuviste el viernes en la Caja Mágica. El show fue soporífero y Axl estuvo rematadamente mal. Alguna de la gente con la que iba eran hard die fans de la banda y decidieron irse del recinto media hora antes de que acabase el concierto. Después del soberbio espectáculo del Calderón de hace un año esto fue una tomadura de pelo.
Black es que no estamos hablando de un concierto largo, nadie se queja por que te hagan un concierto largo, es que no tuvo nada que ver con el del calderon, es que se pusieron a alargar canciones hasta los 10 minutos o más sin ningún sentido, al final el resultado entre una cosa y otra resulto soporifero.