SÓLSTAFIR – Berdreyminn
Discográfica: Season Of Mist
Desde hace un tiempo, se torna una tarea complicada catalogar la música de SÓLSTAFIR para aquellos que estén alejados de la escena post-rock/metal. Pero existe una praxis últimamente en este género musical, que pasa por no terminar de resultar lo bastante puntero como para destacar o atraer a un número mayor de público, y es una verdadera pena, pues la poca expansión del mismo lleva a perderse grandes bandas como DEAFHEAVEN.
Si con los de San Francisco mucha gente quedó satisfecha tras el magnífico «New Bermuda», lo que ha conseguido SÓLSTAFIR con «Berdreyminn» es para vitorear a la banda islandesa hasta que no se pueda más. ¿La razón? Es bastante simple; han conseguido crear un disco que aúna perfectamente lo atmosférico, lo musical y lo lírico.
Con la introducción de «Silfur-Refur» ya podemos intuir por donde van a ir los tiros del nuevo disco de SÓLSTAFIR, más cercanos al sonido ofrecido en «Ótta» que al sonido en otros discos de su pasado, cuando hacían una música más agresiva.
Este primer tema sirve perfectamente para entrar en materia con «Berdreyminn» pues, a mí parecer, tiene uno de los puntos más comunes a lo largo de su casi una hora de duración. «Silfur-Refur» empieza con una introducción lenta, sosegada, para luego acometer con uno de los mejores riffs del disco de una forma más intensa donde ya entran en juego la batería, el bajo y la voz de un sublime Aðalbjörn Tryggvason. La comunión entre todos los elementos de la canción es extraordinaria, sonando en todo momento de una forma mágica y creando una atmósfera atrapante.
«Isafold» empieza muy contraria al primer corte de este «Berdreyminn». En esta ocasión encontramos una introducción que se asoma con toques electrónicos de un sintetizador mezclados con el bajo de Svavar Austman, para que al poco rato se nos inicie la melodía con un ritmo rockero de corte clásico. A pesar de ser la canción más corta del disco, y, con total probabilidad, la menos atmosférica, es una de las más características. Uno de los aspectos más destacables de esta canción es que Svavar sobresale por encima de resto, haciendo del bajista una auténtica bestia desatada y acompañando muy bien los toques de sintetizador que acompañan perfectamente el conjunto global de la canción.
El tercer corte, titulado «Hula», comienza con una introducción muy atmosférica, con la voz de Tryggvason metiéndose incluso con cierta timidez y orquestado por un apartado sonoro óptimo. Llama la atención los coros que suceden las frases de Tryggvason y los arreglos a piano que vienen a la melodía como anillo al dedo. Estos últimos en los dos minutos y medio finales concede una capa de emoción más a una melodía que suena bella, tranquilizadora y soberbia en todo momento. Probablemente, sin exagerar, sea uno de los mejores cortes del álbum.
En «Nárós» nos encontramos un corte con una composición muy minimalista y unos sonidos que por momentos van a caballo entre el Stoner y el Rock de corte más clásico. Es una canción que está marcada por dos momentos clave: la lentitud y el sosiego de los primeros 3 minutos y los sucesivos minutos donde la melodía es mucho más acelerada. Vuelve a hacer acto de presencia el bajo de Svavar, que se coordina perfectamente con la batería de Hallgrímur Jón Hallgrímsson, que debuta en este álbum tras la salida del batería original de SÓLSTAFIR.
«Náros» conecta muy bien con «Hvít Sæng», quinto corte de este asombroso «Berdreyminn». El piano marca la cadencia en todo momento hasta que, como viene siendo común en este disco de los islandeses, el ritmo vuelve a acelerarse para dar lugar a un sonido que define perfectamente a «Berdreyminn»: atmosférico, lúgubre por momentos, pero ante todo con una exquisitez digna de elogio. A pesar de ser una de las canciones más light del álbum, es un tema que encaja muy bien con la propuesta ejecutada en este lanzamiento.
Con «Dýrafjörður» llega el momento álgido del disco, y es que este sexto tema es con creces el mejor del disco. Si bien la primera vez no llega a atrapar tanto como debería, es una canción que con las escuchas va ganando enteros. El orquestado inicio con un violín y un piano que suena asombrosamente en toda la canción, encaja perfectamente con la propuesta de las guitarras, en las que por momentos se palpa un ambiente más cercano al progresivo, coqueteando con un sonido muy David Gilmour, muy Pink Floyd. Es un ejemplo perfecto de algo que siente mucha gente cuando escucha una canción en un idioma: no importa que no se entienda si se sabe interpretar, y la voz de Tryggvason está tan dotada de nostalgia y melancolía, que a pesar de que la letra esté en islandés, te recorre algo por dentro.
«Ambátt» nos va preparando para la despedida del álbum. El corte se inicia con un coro y la voz entrecortada de Tryggvason, casi susurrada y haciendo de dicho tema uno de los más progresivos del álbum, en especial a partir del minuto y medio de canción. Se mantiene en todo momento en un ritmo muy pausado, pero cierra con una pieza de batería que deja buen sabor de boca.
Este «Berdreyminn» de SÓLSTAFIR llega a su fin con «Bláfjall», una pieza musical de lo más curiosa. La introducción cambia el piano que abre tantos temas por un órgano que se junta con el bombo de la batería y la voz desgarrada de Tryggvason. Si la introducción de por sí es maravillosa, su minuto y medio final es uno de los grandes instantes que ofrece este disco tan completo, variado y colosal, con un riff que quita el hipo.
SÓLSTAFIR han subido el listón de las apuestas de cuál será el mejor disco del año. He de reconocer que hasta hace unos meses no había entrado en materia con los islandeses, y aunque de por sí ya me gustara tanto su antigua propuesta como la más cercana a «Ótta», este «Berdreyminn» no solo me parece el mejor disco del año hasta ahora, sino que me parece el mejor álbum de la historia del grupo. Un auténtico lujo y un disco que uno no se cansa nunca de escuchar.
Juanma García
- Silfur-Refur
- Isafold
- Hula
- Nárós
- Hvít Sæng
- Dýrafjörður
- Ambátt
- Bláfjall
Discrepo. A mi me ha decepcionado este nuevo trabajo precisamente porque el Otta me parece sublime. No es malo en absoluto, pero al lado de su anterior… demasiado calmado