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+MAXWELL
Lunes 7 de Diciembre de 2009 – Sala Heineken – MADRID
Todos o casi todos los años nos visitan «esos» ciertos clásicos, ya sea en gira o en festivales, pero que siempre sabes que, aunque sus últimos discos te hayan podido convencer poco en algunos casos, en directo van a dar el do de pecho y vas a salir de la sala de turno (o festival, vaya) con esa sonrisa bobalicona del que ha disfrutado un conciertazo una vez más. En este caso nos tocaba pues nuestra cita anual con Udo Dirskchneider y sus chicos, que venían a España por enésima vez para presentarnos su reciente «Dominator», un trabajo que personalmente me ha dejado bastante frío (con excepciones puntuales de temazos como «Infected», «Speed demon» o «Heavy metal heaven», las cosas como son) pero que estaba convencido que una vez más nos regalarían una gran noche, como así fue.
En esta gira se han traído con ellos a una banda suiza llamada MAXWELL (quizás conocidos de Igor Gianola, no lo sé, que él también es del país alpino), a los que personalmente desconocía pero que me dejaron buena impresión. Y eso que inicialmente me parecía que no pegaban demasiado con el heavy metal clásico de UDO porque tanto a nivel de imagen (totalmente «normal», con vaqueros, camisetas e incluso gorras) como musical me distaban mucho del cabeza de cartel, pero después fue empezar a tocar y borraron de un plumazo los «prejuicios» previos y nos dejaron buen sabor de boca a la mayoría… Y eso que empezaron con la sala todavía a medio gas, con muy poco público, y es que se notaba (y a la postre se certificó con UDO) que era Puente en Madrid y encima lunes… Aunque bien es cierto que, caminando hacia la sala por la Gran Vía, Sol y demás, aquello estaba «hasta la bola», como se suele decir, y es que al final la gente parece que sólo tiene pasta para las compras navideñas y tiempo para pasear viendo «Cortilandia»… En fin, es lo que hay, pero me sorprendió ver la Heineken con media entrada justita y luego la calle hasta arriba de gente, nada más… De todas formas, se notó el Puente, y luego está claro que UDO ha venido muchas veces a España, y además con la gran avalancha de conciertos que tenemos en los últimos meses es obvio que hay que elegir y en este caso la mala noche a nivel de público le tocó al entrañable teutón y sus secuaces.
Volviendo a MAXWELL, a nivel musical me recordaron bastante a ese sonido hardroquero típicamente suizo de bandas como GOTTHARD, CRYSTAL BALL o unos SHAKRA a los que quizás más se me asemejaron en varios momentos del show, con una base de hard rock clásico pero unas guitarras algo más heavies. De todas formas, la sorpresa positiva fue lo bien que sonaron desde el principio, presagiando lo que ocurriría después: que UDO sonó PERFECTO. De hecho, es algo que llevamos apreciando desde hace varios meses y es una gran noticia constatar concierto a concierto lo que ha mejorado el sonido en la Heineken, algo que ya comentamos el día de SAXON, a principios de octubre, y es que desde entonces casi todos los conciertos posteriores han sonado realmente bien en la misma sala (MAGNUM, UFO, ARCH ENEMY, MURO…).
Ya digo que nos dejaron buena impresión durante la media hora larga que estuvieron sobre el escenario, tocando con mucho gusto y demostrando que eran excelentes músicos (destacando sobre todo a la dupla de guitarristas y al batería, sencillo pero tocando con mucho punch). En ese tiempo desgranaron los temas de su «Dogz on dope», entre los que me quedé con cortes como «The bogeyman» (con la curiosa coincidencia con la canción de UDO con el que de hecho comenzaron luego el show), un gran tema de hard rock melódico, o «Bad to the bone» (tampoco tenía nada que ver con el tema de RUNNING WILD, jeje), en una onda más heavyroquera pero con fantásticas melodías base. Además, se despidieron de nosotros dándonos las gracias con toda la humildad del mundo e incluso tirándonos una foto para su «álbum de fotos personal de la gira».
Y a eso de las 9:30 comenzó UDO en uno de los mejores conciertos que ha dado en nuestro país en los últimos años, sin modificar obviamente ni su estilo, ni el tipo de conciertos, set list base y demás, pero lo cierto es que se nota que efectivamente están en un momento fantástico, con una compenetración a nivel de banda impresionante y un Udo que personalmente mantiene la voz, feeling y clase realmente en buena forma. Además, fue interesante constatar de nuevo que la gente que se mantiene fiel a sí mismo y a su historia son los que mejor funcionan y los que a su vez se mantienen de manera más coherente… y es que el concierto de UDO sólo se puede calificar como una clase maestra de cómo tiene que comportarse y tocar una banda de heavy metal en directo.
Haciendo lo mismo de todas las veces, tampoco os voy a engañar, el pasado lunes me sorprendieron para bien varios detalles del show (que me confirmaron al 100% las palabras del propio Udo hace pocos días en la entrevista que le hicimos en Madrid). Lo primero fue precisamente la camaradería y estado de forma de la banda, totalmente de 10, con un Igor Gianola cada vez más protagonista y tocando realmente muy bien (incluso ganándose merecidamente año tras año los galones de guitarrista ya clásico), y un Francesc Jovino escondido entre la inmensa batería (modelo QUEENSRŸCHE de antaño: enorme, totalmente cerrada y con los platos colgando de la barra frontal) y demostrando que es uno de los mejores baterías heavies de la actualidad. De todas formas, lo que más me sorprendió para bien es ver al hierático y normalmente muy gruñón Steffan Kauffman sonriendo durante todo el concierto, jugando con Igor, con Udo, acercándose a la gente, haciendo bromas… algo que hasta ahora no era nada habitual y que no me hace más que corroborar las citadas palabras de Udo sobre el buen momento que están viviendo como banda, siendo a día de hoy una máquina totalmente engrasada.
¿Y qué decir de Udo?, pues que se le nota encantado, realmente feliz ahora que ha pasado toda la polémica con la nueva reunión de ACCEPT (que pese a todo sacarán nuevo disco en breve, con Mark Tornillo a las voces, y siguen intentando entrar en los grandes festivales… con poco éxito hasta el momento, justo lo contrario que UDO). Y después es que los que tienen «metal heart» de verdad y sangre heavy en las venas donde realmente disfrutan es encima del escenario, con su público y cantando los temas de sus más de 30 años de historia, ya sea de ACCEPT como de UDO. Esta vez en concreto le noté muy bien, sobrado de voz y actitud, y además dando más protagonismo que nunca a la banda, sabedor que a día de hoy UDO es mucho más que el protagonista y cuatro tipos más (si es que lo ha sido alguna vez). Con su inconfundible traje militar, su pose legendaria semiencorvado y por supuesto esa voz que ya es santo y seña de la historia del heavy metal, nos brindó hora y media larga de clásicos, con las lógicas miradas al nuevo disco, pero además esta vez variando un tanto el repertorio (algo que siempre le hemos achacado en el plano negativo, que los conciertos eran demasiado similares año tras año), y regalándonos algunas sorpresas como un par de temas distintos e inesperados de ACCEPT, además de alguna canción de los primeros tiempos de Udo que hacía mucho tiempo que no tocaban, y que a los viejos fans del entrañable viejo cascarrabias nos supieron a gloria (especialmente la hardroquera «Living in a frontline» de ese gran «Faceless world», o la que siempre fue mi balada favorita de UDO, «In the darkness»).
Y eso que comenzaron algo flojos para mi gusto con dos temas del último disco que nos dejaron bastante fríos a la mayoría, como son «The bogeyman» y la propia «Dominator», sonando muy pesadas y rítmicas, aunque todo cambió con la excelente «Independence day», de «Solid», que también hacía años que no la recuperaban, y que sonó perfecta. A estas alturas ya nos habíamos rendido a Igor Gianola, que fue muy protagonista toda la noche, y además el mariscal Kauffman (con su eterna Explorer blanca, por supuesto) ya había sonreído más que en las últimas visitas, ¡buena señal!… y la gente muy entregada, lo que fue una constante toda la noche, cantando los temas, coreando esos «uoooooooohs» tan característicos de los temas de UDO/ACCEPT, y jaleando al grupo en todo momento.
Nos dice UDO que van a tocar una sorpresa de ACCEPT y la verdad es que nadie esperaba que atacaran «I don’t wanna be like you» de ese gran «Objection overruled» con el que volvieron en el 93. Y de repente se acabaron los temas rítmicos con ese cañonazo que es «Thunderball» que sonó como un misil nuclear, rapidísima y realmente afilada, perfecta, bajando un tanto el pistón de velocidad con «Mission nº X» pero subiendo el feeling y el toque ACCEPT con este otro temazo que fue muy aplaudido y «bailado». Curioso además el detalle de que iban metiendo un tema detrás de otro, sin darnos tiempo ni a respirar mientras ellos mismos se iban alternando el protagonismo, las poses y demás, totalmente profesionales pero a la vez muy, muy compenetrados y notando que ellos también lo estaban disfrutando… Seguíamos con certeros disparos metálicos que, más cañeros o melódicos según el momento, todos iban acertando en el centro de la diana sin duda, y ahora era el turno de volver al punto más rítmico con «Vendetta» de «Mastercutor», donde Stefan coge el protagonismo sonoro y nosotros no podemos más seguir moviendo el cuello puño en alto al ritmo mecánico del tema (y perfecto Francesc Jovino haciendo de poderoso reloj).
Era el momento de una pequeña pausa para regalarnos «In the darkness», la preciosa balada de «Animal house» que fue un gran momento, más pausado pero con mucha magia, y además envuelta en unas bonitas luces azules que le daban un perfecto aura de tranquilidad al tema (otro punto guapo de la noche, las luces, que fueron otro de los tantos anotados de la noche). Y por cierto, que no se me olvide el pedazo de sólo, breve pero intenso al 100%, de Igor a mitad de la canción… Era el momento de volver a ACCEPT pero ahora con un superclásico como es «Princess of the dawn», introducido desde la primera línea del escenario por Igor y Stefan punteando el principio del tema, que sonó de maravilla, por cierto. Ahora sí, después del juego previo antes del tema, era el momento del sólo de Igor, muy roquero, con mucho gusto y demostrando que es a día de hoy un excelente instrumentista… incluso tuvo el morro de bajarse con su Gibson desgastada y macarruza a tocar en medio de la gente, en otro de esos detalles cercanos que hacen que un concierto de rock duro sea algo más que una mera interpretación de músicos en directo. Otra sorpresa de ACCEPT que casi nadie esperaba (y conocía, las cosas como son), fue «X-T-C» de «Eat the heat», que personalmente me gustó bastante menos (y es que no habrá temas diferentes para tocar en discos como «Russian Roulette», «Metal heart», «Breaker», «Predator» o «Balls to the wall»… pero bueno, se agradece el esfuerzo de querer tocar algo diferente). Mucha mejor respuesta tuvo «Infected», uno de los mejores cortes de «Dominator», que además sonó con una tralla de impresión.
Otra de las «caras nuevas» en el set fue «Living in a frontline» (aunque de ese disco siempre preferí «Heart of gold»), un tema totalmente melódico que hacía muchísimos años que no tocaban y que, pese a que no mucha gente la conocía, les quedó de lujo (a destacar los coros del bajista Fitty, por cierto, de lujo, y además a un Igor Gianola que no paró de corretear durante todo el tema). Otro momento curioso fue el sólo de batería de Jovino, pero no por el sólo en sí, que fue bueno pero uno más (lo siento, supongo que habla uno al que siempre le sobran los sólos de batería en los conciertos… y sí, los de Terrana también), sino porque al final del mismo se le unió el propio Stefan Kauffman con dos tambores en un lateral de la mastodóntica estructura, para acabar el sólo «a cuatro baquetas», rememorando los años como batería de ACCEPT, que además parece que no se le ha olvidado y me gustó en concreto verle sonreír tocando la batería como un niño con zapatos nuevos. De hecho, fue el preámbulo de la intro muy rítmica de «Man&machine», que les quedó chula (especialmente cuando se ponen los cuatro a «posar» en primera linea), pero nada en comparación de la gran «Mastercutor», que sonó más roquera pero como un cañón justo a continuación.
De todos modos, al final son los clásicos los que más levantan a la gente, y está claro que en los shows de UDO «Animal house» es una de las imprescindibles, al igual que la inmortal «Metal heart» de ACCEPT, uno de los mejores temas de la historia del heavy, y que una vez más fue un momento especial, con esas guitarras dobladas, la letra única del tema, la voz de Udo… Con esto (nada más y nada menos) acabó entre aplausos y amplias sonrisas de satisfacción el concierto «normal», pero aún quedaban los bises, que comenzaron de lujo con «Holy», otro de los mejores temas de la segunda etapa de la carrera de UDO, y que se ha convertido ya en otro de los clásicos imprescindibles de la banda, con su excelente duelo de guitarras, el estribillo muy guapo (con Udo y Stefan chocando cabezas, claro) y demás. Y otra de las imprescindibles que no puede faltar nunca es la monumental «Ball to the walls», uno de esos cortes «típicos» que quizás en casa puede cansar, pero que luego en directo es imposible no rendirse a su ritmo monumental, su majestuosidad sonora y la clase, rebeldía y clase que destila de principio a fin. Y con sólo de Stefan esta vez, remarcando uno de los temas más clásicos y eternos de la historia del heavy metal… Y es que al final todo se resume de manera muy sencilla: o hay temas o no los hay, y las bandas que los tienen son las que triunfan, no hay más.
Ya sólo quedaba un cartucho, y me encantó la elección de la divertidísima y supermacarruza «Burning» de ACCEPT para cerrar (y eso que en otras ocasiones lo han hecho con «I’m a rebel» o incluso la propia «Fast as a shark»), que fue perfecto fin de FIESTA roquero para un concierto realmente excelente y donde todo el mundo salió satisfecho de una nueva visita exitosa de UDO a Madrid. Y es que al final los clásicos son los que son, los grandes lo son por algo y, aunque a la mayoría nos joda que no haya relevo válido y efectivo, todavía a día de hoy no hay nuevas formaciones que se les puedan subir a las barbas de los UDOs, DOROs, SAXONs, MAIDENs, UFOs…y demás encima de un escenario. Triste pero cierto…
Por cierto, que no se me olvide comentar a nivel más que positivo el detalle (otro más) del merchandising de UDO, variado (incluso con camisetas mucho más atractivas que las de la fea portada de su reciente trabajo) y con precios bastante asequibles, incluso ofreciendo gran parte de su catálogo en CD a 5 euros y algún vinilo (concretamente el «Holy» y el primero de ACCEPT) a 10, y doy fe que de ambos vendieron bastantes copias, y es que al final no es que no se compren discos (que vale, que se venden pocos), pero al final a precios asequibles las cosas cambian y mucho… En definitiva, bien por UDO a todos los niveles esa noche, la verdad, y es que fue un muy buen concierto demostrando que, efectivamente, están en gran forma a día de hoy, por mucho que «Dominator» no me haya entrado demasiado.
Texto: David Esquitino
Fotos: Sergio Albert
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