LEIZE |
+ TRISTES
Sábado 3 de Marzo – sala Noboo – Tudela – (Navarra)
Soy de los muchos que crecimos en recreativos y billares con la banda sonora de «Devorando las calles», que abordábamos la adolescencia «Buscando, mirando», que sentíamos en las esquinas el grito rebelde de «Acosándome» y brindábamos largas noches de ronda y de «Loca pasión» antes de encontrar a la mañana siguiente «Todo por el suelo». Soy de los muchos a los que se nos fracturó un hondo vacío cuando Leize se despedían con ese sincero «Esto es lo que hay» y aquella gira a finales de 1997.
Y soy de los muchos que nos restregamos los ojos cuando nueve años después, en noviembre del 2006, Félix Lasa confirmaba que Leize regresaban a los escenarios. La noticia nos convulsionó, más por inesperada que por feliz. Inmensamente feliz. El tiempo había corrido sin dejar pistas de Leize y muchos acudíamos a su discografía como una devoción para encontrar en sus letras respuestas a dudas y sentimientos en poesías cotidianas y urbanas de Félix Lasa, para vibrar con riffs cargados de fuerza y épica rock, auténticos himnos generacionales.
El reencuentro marcó lugar y fecha, el 3 de marzo en al sala Noboo de Tudela (Navarra). El ambiente aquella tarde entorno a la sala era de auténtica celebración. Seguidores de toda Navarra, La Rioja y País Vasco, desde Cantabria y Asturias, desde Madrid… llegaban para compartir un momento único, inigualable, el de reencontrarse frente a frente con Leize.
Antes de la prueba de sonido, la banda mantuvo un encuentro con varios periodistas y seguidores, entre ellos miembros del foro creado en su honor, http://leize.mundoforo.com. Desde ese primer momento mostraron por qué Leize tienen el cariño de toda la hinchada rockera: simpatía, accesibilidad, atención. Autenticidad.
En ese encuentro, Félix Lasa delató a Toño como el culpable de la reunión. “Era el momento, hay cosas en Leize que hay que mantener”, confesó Toño. Primero llamó el bajista a Patxi para hacer fuerza y convencer a Félix Lasa, quien aclaró que nueve años atrás “eligió a la familia ante la música”. Nunca se fue a Alemania a vender ruedas ni nada parecido, como engordó el mito, y sí, con los hijos ya crecidos, ahora era el momento de regresar. Pedro no se pudo unir a la formación mítica por motivos laborales y encontraron en David Gorospe al mejor batería posible para la banda.
El animado ambiente lo terminaron de caldear Tristes, una contundente banda riojana ya con hechuras tras numerosos bolos -abriendo el Festival Alfaro»ck, a La Fuga, etc.- y dos discos, «Sueños rotos» (2003) y «Destino» (2006). Desplegaron su heavy rock de corte moderno con «Atrapado» para presentar con contundencia y dinámica puesta en escena los temas de su segundo trabajo «Días de furia», «Volveré», «Mi canción» y «He de sufrir», también autoproducido, con dos del primero, «Grita» y «Corazón de acero». El ánimo de numerosos seguidores de la banda alfareña dio alas a su actuación, que subió grados con versiones, sobre todo «El juego» de Tako. De hecho, acabaron ovacionados tras la arrolladora «Siento el infierno» y el público pidió otra. Y en el bis sorprendieron con un metalizado «Maldito duende» de Héroes del Silencio que puso a botar a toda la sala.
Y llegó el momento. Casi diez años después, Leize se subían a un escenario entre la euforia contenida de más de 700 entregados seguidores que llenaban la sala y gritos coreando su nombre. “Gracias por estar aquí y acordaros de nosotros”, saludaba Félix con una sonrisa de felicidad. Y arrancaban con un par de rotundas declaraciones de intenciones: «Dar el salto» y «Futuro para mí». Desde los primeros acordes el concierto fue una descarga de emociones y alegría compartida. Verso a verso, acorde a acorde, el público celebró y dejó la garganta y el corazón en cada canción. «Absurdo» fue el primero en su carrera, una trayectoria en la que han alimentado la personalidad e identidad propia. Toño acompañaba al bajo el doble bombo de David, que se presentaba ante la hinchada de Leize como un baterista de excelente técnica y fuerte pegada, además de marcada simpatía. «Volveré a salir» fue otra reivindicación personal de la banda.
Si cada tema era acogido de un modo especial, como un regalo diez años después, «Se me escapa» fue una de las más celebradas, un canto a la esperanza frente a la rutina, antes de la rotunda «Frente a frente». Es de reseñar la felicidad que mostraban Toño y Patxi por igual en la interpretación de temas que no llegaron a grabar. Y qué decir de David. “Vamos a tocar una que le gusta mucho a uno que yo me sé”, dedicaba Félix al batería con «Caminando», tema con el que la sala Noboo ya estaba patas arriba, en una emotiva comunión.
A la derecha del escenario, Patxi lanzaba sus personales solos. Desde la izquierda, Toño no dejaba de moverse de un lugar a otro, animando a todo el personal. La banda sonaba contundente y compenetrada en una sala con un sonido perfecto. Y así a pesar de llevar diez años sin subirse a un escenario. Esa emoción traicionó a Félix, que acusó molestias en la garganta. Daba igual, cada verso era gritado puño en alto por un público entregado.
“Esta se la queremos dedicar a una peña que nos ha montado un foro en internet”, honraba un acelerado «Flores para ti» Félix a todos los foreros de http://leize.mundoforo.com. «Voy buscándote» alzaba la emoción, con solo incluido de David, y «La misma piedra» la reivindicación. En ese punto, Félix dedicó «A tu lado» a los cientos de seguidores de Alfaro, la localidad riojana que ha apoyado a la banda con devoción desde sus inicios.
Puede ser que la banda no entrara a la primera en «Acosándome» o que después no enlazaran el coro con el solo en «Buscando, mirando». No importaba. Era un concierto para vivirlo a flor de piel, para disfrutarlo como un regalo inesperado, para recordar y volver a sentir. Y el público se entregó sin remedio a una fiesta totalmente encendida. «Acosándome» fue un trallazo, un ejemplo de esas letras comprometidas, pegadas a la calle, sin demagogia, con la rebeldía del cansado de un sistema que no funciona.
Y llegó, entre un estremecimiento generalizado, el regalo de la noche. Leize interpretaban por primera vez completa «La cara de mis sueños», una delicia para susurrar a los oídos de la persona amada. La recta final, como una celebración alocada, sudorosa y feliz, reunió himnos absolutos de la historia de la banda: «Sangre de barrio», coreada por todos, una festiva «Todo por el suelo» y la íntima «Otra noche más». «Buscando, mirando» puso el broche de oro a la fiesta.
Se retiraron momentáneamente ante el griterío generalizado y Félix, Toño, Patxi y David volvieron con una sonrisa de felicidad en los rostros y con la fiesta de «Noche de ronda», con todo el público saltando y coreando, y finalizaron con «Devorando las calles» y ese estribillo mítico –»Solo, estoy solo, ya no puedo más»- cantado con toda la garganta por el público. Una garganta emocionada que no permitió a Félix Lasa continuar a pesar de la insistencia del público por que la banda regresara a escena. Eso sí, las puertas del camerino se abrieron de par en par a todos sus seguidores y la fiesta continúo por horas.
Sí, Leize han vuelto, para felicidad de todos. Y si ya se mostraron así de sólidos en el primer concierto diez años después, prepárense a la avalancha que recorrerá allá donde les dejen. Honestidad, identidad, autenticidad. Leize.
Texto y fotos: Francisco Gonzalo.
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