Estamos ante un segundo reto tras un «Primer Acto» que a mi particularmente me pareció maravilloso.
Lo de STRAVAGANZZA sigue siendo original, nuevo, diferente y totalmente distinto a lamúsica que hacen el resto de los mortales. ¿Música marciana, para marcianos? Es posible, pero yo soy terrícola y me gusta, me estremece, me emociona, me parece una feliz locura, disonante y enrabietada, bañada por sensaciones de atmósferas mágicas, a veces demoníacas y otras veces angelicales, agresivas o sutiles…depende de cada una de las canciones, o sentimientos, como es el caso.
Este álbum posee una producción muy superior a la de su debut. Suena poderoso, y a la vez limpio y con fidelidad. Las guitarras son mucho más metálicas y fuertes, la batería de Dani posee mucho mejor sonido que en «Primer Acto», los teclados y pianos guardan un perfecto equilibrio comparados con el resto, así como los violines, arreglos, etc. La voz de Leo sigue siendo protagonista en todas las canciones, viaja por caminos melódicos fuera de lo común, alejados de lo convencional, domina escalas imposibles, corre riesgos que a veces rozan con lo disonante, pero en todas las batallas sale victorioso.
«Miedo», con melodía disonante y loca, «Esperanza», mucho más asentada, de las mejores del disco, cantada muy bien, e «Impotencia» otros corte soberbio, con identidad «Stravaganzza», ambientes orientales, y matices muy cuidados, giros aflamencados y un estribillo de los que se pegan fácilmente, son los tres primeros aguijones, son el inicio más idóneo para introducirnos en el disco.
Es claro que la línea musical de «Sentimientos», tras este triple aperitivo, es mucho más ruda, posee más violencia y agresividad sonora, más guitarras, más presión, pero sin olvidar la melodía, la sutileza, la prestancia, esas líneas de voz imposibles, inverosímiles que traza Leo en tonos medios y agudos, agudos de los que en algunos temas abusa, en mi modesta opinión, pero que a la vez administra como el y pocos saben hacer.
El inicio de «Arrepentimiento» parece un disco loco y puesto al revés, posee un base muy sólida, unas guitarras muy férreas y una melodía de voz de nuevo brillante, así como un piano y teclados magistrales.
La pista 5, «Pasión», rebosa majestuosidad, sus melodías de teclados son muy especiales. Un melancólico violín introduce «Odio», otro de los mejores cortes, con ofuscación, garra y una melodía muy delicada a veces y belicosa otras.
«Frustración» es otra locura más, con un apoyo vocal doblado muy logrado y una trama melódica muy al estilo creado por la banda, que va de la congelación a lo más tórrido. Sus cambios rítmicos son sobresalientes. El corte 8, «Desilusión» es la canción más comercial, en el buen sentido, melódica y muy pegadiza.
Las orquestaciones y la guitarra ultra heavy son protagonistas en «Soledad» y un gran trabajo de voz. Así como en «Duda» donde el violín nos recrea con una magnética melodía. «Dolor» cierra este cofre de sentimientos con un maravilloso amasijo de coros, teclados, orquestaciones maravillosas. Un tema lento con un Leo impresionante, lánguido, melancólico.
Otra gran obra.
Rafa Basa