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+ THE BON SCOTT BAND . Barcelona, 2 de Noviembre
de 2002 – SALA RAZZMATAZZ I
Tras varios años sin pasarse por España como cabezas de cartel
de su propio tour mundial, MOTÖRHEAD asaltaban de nuevo la Península
Ibérica con un nuevo lanzamiento discográfico bajo el brazo, «Hammered»,
un buen disco donde no se nos descubre nada que no hayamos escuchado ya, en
otras palabras, lo que el 100 % de los fans de esta institución desean
y quieren oír, rock ‘n’roll genuino, cañero y atemporal marca
de la casa como solo Lemmy y compañía saben facturar.
Lo cierto es que la popularidad de MOTÖRHEAD ha ido en aumento desde
hace unos años tras un bache a principios de los 90 con lo que a mi modo
de ver fueron sus discos más flojos, «1916», «March or
die» o «Overnight sensantion». Los causantes de esta recuperación
a nivel de popularidad y de calidad en su propuesta musical son sus dos últimas
obras «We are motorhead» y «Hammered» donde la banda retoma
su sonido más clásico y con él a muchos fans decepcionados
con los anteriores trabajos de la banda.
También hay que atribuirle parte de su mérito a la gente de SPV
quienes han puesto todo su empeño en devolver a MOTÖRHEAD
su laureado pasado y consagrarles de nuevo entre la elite del metal con inclusiones
en los festivales más grandes y prestigiosos del mundo como Gods of Metal
o Wacken Open Air.
Los encargados de abrir los conciertos de toda la gira de MOTÖRHEAD
supuestamente tenían que ser los mismísimos ANTHRAX, pero
por causas misteriosas y aún desconocidas para un servidor eso nunca
llegó a suceder lo que supuso una decepción importante para muchos
de los allí presentes, algunos de ellos aún con esperanzas pocas
horas antes del evento de que los thrashers de New York hicieran acto de presencia,
y es que se les echa de menos ya que han transcurrido casi 4 años desde
su anterior visita como teloneros de SEPULTURA.
Finalmente los afortunados fueron la BON SCOTT BAND, una banda que a
mi modo de ver va perdiendo su encanto poco a poco con el paso de los años.
Si bien al principio hacía gracia eso de poder corear los himnos de AC/DC
en todas sus actuaciones, ha llegado un punto en el que si no eres un acérrimo
de los australianos puedes acabar un poco harto de su propuesta, sobretodo si
eres de Barcelona y alrededores donde la BON SCOTT BAND ha actuado en
innumerables ocasiones. Algo está muy claro, lo que hacen lo hacen muy
bien, eso no lo pone en duda nadie, pero para los que no somos unos fanáticos
de AC/DC se nos hace cansino encontrárnoslos en casi cualquier
evento metálico llevado a cabo en la provincia de Barcelona y en Cataluña
en general. Supongo que ellos son conscientes de esta situación y por
eso han optado por empezar a incluir temas propios en su repertorio, algo que
se les llevaba pidiendo desde hace tiempo y que pusieron en práctica
en el Razzmatazz interpretando dos composiciones de cosecha propia.
Tras una no muy larga pero eso sí, agónica demora salen a escena
los 3 protagonistas de la noche, Mr. Lemmy Kilmister, el guitarrista Phil Campbell
y el batería Mickey Dee, bastante entradito en kilos por cierto. Tanto
la escenografía como la iluminación no son nada del otro mundo,
únicamente se puede apreciar un telón de fondo con la carátula
de su último lp «Hammered» y una parrilla de pantallas Marshall
a la antigua usanza, denotando claramente que esta gente lo que se dice meter
ruido les va como anillo al dedo.
El primer tema en sonar fue el reciente pero clásico «We are Motorhead»,
toda una declaración de principios donde Lemmy hace gala de sus mejores
formas en una letra que podrían haber firmado los mismísimos MANOWAR
con frases tan acertadas como «We’re motörhead – born to kick your
ass» o «We’re motörhead and we don’t have no class». Precisamente
mucha clase no es que tuviese sir Lemmy Kilmister quien no paró de encenderse
cigarros y más cigarros entre tema y tema mientras soltaba incoherencias
y chistes fáciles con sus compinches Phil y Mickey ante la atónita
mirada de los allí presentes no conocedores de la lengua inglesa. Como
no podía ser de otra forma, el siguiente tema clarificó todas
nuestras dudas acerca de la susodicha clase de estos entrañables cincuentones,
«No class» de su legendario lp del 79 «Overkill» fue escupido
por la parrilla de Marshalls sin compasión evidenciando el buen sonido
que MOTÖRHEAD llevan detrás, y es que la formación
clásica de trío es muy efectiva en estas ocasiones haciendo que
cada instrumento se escuche perfecta y nítidamente, sobretodo la demoledora
guitarra de Phil Campbell cuyo sonido era de lo más sólido y compacto
que yo he visto en bastante tiempo.
Sin apenas darnos tiempo para recuperarnos retomaron de nuevo su penúltimo
lp «We are motörhead», en este caso la versión que hicieron
de los SEX PISTOLS «God save the queen» para el deleite generalizado
de los allí presentes, pero sobretodo para la parroquia punki, bastante
numerosa por cierto.
Curioso es el hecho de que una banda como MOTÖRHEAD pueda congregar
a tantas «tribus urbanas» por decirlo de alguna manera y es que no
solo habían heavys, moteros y rockeros en general allá dentro,
nuestros «amiguitos» con cresta e imperdibles también se hacían
notar de la misma forma que lo hicieron muchos calvorotas skin-heads que deambulaban
por la sala, convencidos todos ellos de que MOTÖRHEAD son una banda
nazi ( todavía con eso a estas alturas… ).
El siguiente tema en ser interpretado fue otro clásico de su mítico
«Overkill», la irreverente «Metropolis» cuya letra se centra
en la obra futurista del mismo nombre surgida de la mente del cineasta Fritz
Lang. Tras 4 temas ya iba siendo hora de tocar algo de su nuevo «Hammered»
y la elegida fue «Brave new world», posiblemente el mejor tema de
todo el lp donde Lemmy hace una acertada descripción del mundo que nos
ha tocado vivir, para bien o para mal. Al finalizar el tema el señor
Kilmister se enciende un cigarrito y vuelve a hacer gala de ese humor inglés
que le caracteriza pegándose unas carcajadas con Phil y Mickey gracias
a chistes que solo ellos 3 y unos pocos más en toda la sala llegaron
a entender.
Al acabar con su breve pausa atacan uno de los temas más duros de toda
su carrera sino el que más, «Sacrifice» del disco homónimo
del 95 donde Mickey Dee intercala un fenomenal solo de batería dando
rienda suelta a su clara y pasmosa técnica con las baquetas, recordando
sobretodo aquella fenomenal manera de tocar su drum kit que dejó a
medio mundo boquiabierto en los albums que grabó para KING DIAMOND
a finales de los 80 y que le hicieron ganar la suficiente popularidad para entrar
en una banda como MOTÖRHEAD en su lp del 92 «March or die».
La noche iba transcurriendo y cada vez las altas temperaturas calaban más
hondo, pero este inconveniente se hizo más llevadero gracias a los himnos
que se dejaron caer uno tras otro, Rock and roll», «Killed by death»,
«Iron fist» y la esperadísima «Orgasmatron», donde
se encendió el tradicional foco de luz verde sobre el rostro intimidatorio
de Lemmy y también se vieron algunos brazos en alto por parte del colectivo
primate/neanderthal allí presente ( ¿alguien sabe ver la propaganda
nazi en este tema? ).
El fin se acercaba y como no podía ser de otra forma, empezó a
sonar la sirena del bombardero que daba paso al primer bis de la noche «Bomber»
que junto con la archiconocida «Ace of spades» y «Overkill»
conformaron los bises de su actuación.
Final de fiesta enorme con los 3 clásicos más clásicos
entre todos los clásicos de esta clásica banda que esperemos que
siga por muchísimos años más pateando culos y dejando en
evidencia a formaciones la mitad de jóvenes que ellos.
Distorsión, mala leche, decibelios por un tubo y actitud políticamente
incorrecta, en otras palabras MOTÖRHEAD.
Texto: Javi Sodom
Fotos: Javi Sodom y Sergi Ramos
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Madrid, 5 de Noviembre de 2.002. Sala Aqualung
Nueva descarga de Motörhead en nuestras tierras después
de su última visita, con motivo de cierto festival variopinto hace ya
unos añitos.
En está ocasión el trío poderoso venía
presentando su nuevo álbum «Hammered» y desde luego que había
expectación, más que nada por que hacía ya bastantes años
que la banda de Lemmy no tocaba en una sala en nuestro país.
Tras onservar que la sala mostraba una excelente entrada , Lemmy,
Phil Campbell y Mikkey Dee salían a la palestra con un potente «We
Are Motörhead» seguido del clásico «No Class», que
hizo las delicias de la peña. Después de tan furibundo comienzo,
la cosa se apagó un poco ya que se introdujeron en su nuevo álbum
y para tocar «Brave New World», que no es uno de los temas más
cañeros del último disco, tónica que fue seguida en el
resto de las selecciones de su nueva obra. El grupo estuvo bien, pero tuvo ciertos
momentos en los se echaba de menos algo más de caña. También
pienso que la banda da más prioridad a su faceta más accesible,
por decirlo de alguna manera, ya que no faltaron «God Save The Queen»,
«Ramones» y «Goin´To Brazil», temas que no son de
lo mejor del repertorio de Motör, aunque nos libramos de la infame «Born
To Raise Hell». Hay que decir que el concierto tuvo momentos tremendos
de auténtica caña, como cuando interpretaron «Dr. Rock»,
«Metropolis», «Damage Case», «Over The Top» o
«Sacrifice», y también atmosféricos con el imprescindible
«Orgasmatron».
Mikkey Dee nos obsequió con un impresionante solo de batería,
demostrando su potencia y técnica, y Phil Campbell hizo lo propio con
su guitarra, aunque con bastante menos fortuna que Mikkey Dee. Después
de que la banda se retirara del escenario, volvían para la mejor parte
del concierto, el final, por supuesto con «Bomber», «Iron Fist»,
«Ace Of Spades» y «Overkill», con los que por lo menos nos
dejaron un buen sabor de boca. Las notas negativas, un Lemmy bastante rebotado
con su técnico de monitores, y que se encargó de demostrarlo por
el micrófono a lo largo de todo el concierto, aparte de hacer gestos
despectivos hacia la peña cuando hablaba en inglés y nadie le
entendía, a lo mejor se creía en Inglaterra. La entrada fue bastante
generosa, pero la gente no reaccionó hasta los cuatro últimos
temas, ¿qué pasa, solo conocemos los singles?
Aparte de esto, un buen concierto, aunque a ratos, ya que han
perdido bastante fuerza en directo, debido a los motivos que antes he mencionado,
aparte del considerable bajón de su volumen decibélico. Desde
luego que como estuvieron en el Canciller de San Blas en la gira de «Over
Night Sensation», ni de lejos.
Antonio Cerezuela.